MARTES DE LA VIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO / CICLO B

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MARTES DE LA VIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO / CICLO B

Evangelio del día 13 de enero de 2018 y comentario - dominicos

 

Si buscas y quieres ser feliz piensa si no te falta una cosa, como al joven rico, e intenta seguir la invitación que Jesús hizo a sus discípulos, a sus seguidores, ponerle a Él es la clave para lograr la felicidad. Inténtalo.

 

Evangelio del día

 

san Marcos 10, 28-31

 

En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús:
«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».
Jesús dijo:
«En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones— y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros».

 

Reflexión del Evangelio de hoy

 

Proclamar el Evangelio con la ayuda del Espíritu Santo

Proclamar el Evangelio, nunca ha sido fácil, ni antes ni ahora. Se necesita siempre una ayuda. Esa la recibimos del mismo Jesús, al que anunciamos como buena noticia para la humanidad. Lo hacemos en todas las partes y en todas las circunstancias, nos sean favorables o con dificultades. Contamos siempre con la ayuda del Espíritu que Jesús nos dejó.

San Pedro dirige su carta a diversas comunidades, no a una en concreto, y quiere recordarles, a los que han abrazado la fe en Jesús, las exigencias que lleva consigo. Tanto provengan del judaísmo como del mundo gentil.

Como las circunstancias no son nada favorables, centra el eje de su carta en cómo afrontar el sufrimiento. Para ello les recuerda que la pasión del Señor Jesús es la clave para dar sentido a los sufrimientos que se tienen que pasar, para adquirir la gracia de la glorificación.

Les recuerda como de la gracia de la salvación, lograda por Jesús, ya habían hablado los Profetas y cómo se había indagado. Lo anunciaban porque el Espíritu de Cristo estaba con ellos. Es lo mismo que ahora están enseñando y comunicando los que hablan de la persona de Jesús. No lo hacen para beneficiarse ellos, sino en beneficio de todos. Lo llevan a cabo, no con sus propias fuerzas, sino con la fuerza del Espíritu del Resucitado que habita en ellos.

Una vez más y en palabras de Pedro, se nos invita en la necesidad que tenemos de escuchar al Espíritu, no sólo en beneficio nuestro, sino para cumplir con la misión de anunciar el mensaje y el proyecto de Jesús.

 

Cien veces más y vida eterna

Este texto lo sitúa San Marcos ante la actitud negativa que tuvo el joven rico para no liberarse de todo aquello que le convertía en esclavo de su dinero, de sus intereses y no poder hacer de Jesús la clave para su vida A Pedro a sus discípulos y a nosotros nos hace ver cuál es el sueldo del que dice tiene a Él como centro de su vida.

El joven se acercó con la intención de seguir a Jesús. Era cumplidor, pero le faltaba algo que no le dejaba ser feliz. Jesús le propuso que se liberase del apego a sus bienes, pero se dio cuenta que no podía conjugar las dos cosas. Esto le afligió, le entristeció y a Jesús también.

Entonces, ante la pregunta de Pedro, Jesús pone de manifiesto las verdaderas exigencias que tiene el ser seguidor suyo: no estar apegado a nada que impida cumplir la voluntad del Padre, como hace Él. Saber liberarse, que no quiere decir que no sean necesarias, de los lazos familiares, los bienes etc,  nunca pueden impedir que eso rompa con centrar nuestra vida en Jesús en el proyecto de Dios que es la fraternidad.

Cuando mucho nos apegamos a esos bienes, nuestra relación con Jesús y con su misión de hacer realidad el Reino de Dios, esa relación queda muy mermada y muchas veces imposible de tenerla.

Pedro y cada uno de nosotros, sus seguidores debemos ser el contrapunto al joven rico. El Papa Francisco nos recuerda tres cosas que con facilidad nos alejan de Jesús: las riquezas, la vanidad y el orgullo. El desprendimiento y el discernir muy bien su verdadero valor juntamente con la gratuidad es la respuesta. Esta liberación y dando su verdadero valor a las cosas que tenemos posee un premio doble: la felicidad aquí y la vida eterna.

Si buscas y quieres ser feliz piensa si no te falta una cosa, como al joven rico, e intenta seguir la invitación que Jesús hizo a sus discípulos, a sus seguidores, ponerle a Él es la clave para lograr la felicidad. Inténtalo.

Fr. Mitxel Gutiérrez Sánchez O.P. – Convento de S. Valentín de Berrio Ochoa (Villava)

Parroquia Sagrados Corazones
parroquia.sscc.madrid@gmail.com
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